Es que sin dudas la selección española ha sido siempre un misterio para los futboleros, ¿como es posible que los representantes de una de las ligas más poderosas del mundo no hayan podido lograr una campaña de primer nivel recién hasta el 2008?
La respuesta se encuentra sin tener que buscar demasiado, tan sólo basta con revisar el historial de Champions League; de la seguidilla de éxitos del Real Madrid hasta la primera "champions" del Barça, allá por 1992, y después agua, vacío y fracasos hasta 1998, de la mano del "Rey de copas" ibérico.
Este vacío de copas internacionales ha jugado en contra del Real Madrid durante muchos años, porque como es natural en el ambiente del fútbol, se llegaron a atribuir aquellas victorias de antaño a algún extraño manejo no tan cristalino en el fútbol europeo.
¿Y el Barcelona? mucho peor, porque se trataba del equipo español que mayor dinero gastaba en fichajes, con una escuela de fútbol reconocida en todo el mundo y un estilo de juego, que sin dudas prometedor pero muy poco eficaz, de hecho si se revisan los progresos del Valencia de 1995 al 2003, nos damos cuenta que el Barcelona hizo agua durante años, incluso con Louis van Gaal, hasta la llegada de Frank Rijkaard en el 2003.
Obligados se sintieron los entonces "tres monstruos" españoles a incorporar jugadores extranjeros. Quien dio el zarpazo fue el Real Madrid, con incorporaciones de la ex Yugoslavia, tal como "Peda" Mijatovic, el inolvidable Davor Suker, y claro porque no contar a la figura neerlandesa, el mágico Seedorf, también el centrodefensivo de moda, Fernando Redondo (en 1994) y el entonces mejor lateral del mundo Roberto Carlos (en 1996).
El Barcelona FC hacía lo mismo por su lado, con un presupuesto inferior, pero con un gasto mayor, como siempre se respaldó en jugadores neerlandeses como los hermanos de Boer, Bogarde, Cocu, Hesp, Kluivert, Reiziger y Zenden.
Párrafo aparte para Román Riquelme, joven promesa que al igual que el joven Xavi Hernandez entraba al campo de juego para hacer pases horizontales intrascendentes y desesperantes para cualquier hincha del club, conducta típica del Barcelona hasta la llegada de Ronaldinho (campeón de Champions 2006 con Deco) y Frank Rijkaard.
Sin dudas el Real Madrid contaba con el jugador español sensación del momento, el magnifico y representante del señorío, Raúl González Blanco. Canterano del Real, y portador de una extraña (extraña para el fútbol español de entonces) mezcla entre habilidad para el control, para sacarse a la defensa de encima en espacios reducidos, un gran pie izquierdo capaz de colocar el balón a la escuadra al primer toque, y aunque no destacaba por su velocidad, muchos rivales han sufrido de dolores de cabeza cuando Raúl lideraba una contra -el ejemplo más claro es su gol contra el Valencia en la final de UCL 2000 o el primer gol del Real Madrid contra el Bayern Leverkusen, en la Champions 2001-2002-.
Aunque sería injusto hablar sólo de Raúl - porque España ya contaba con jugadores de gran calibre como Fernando Hierro. Michel Salgado, Iván Helguera, Fernando Morientes y hasta el mismísimo Guardiola- era sin dudas "el 7" del Real Madrid el jugador que intimidaba en los encuentros internacionales, porque "La Furia" no contaba con un artillero así desde Emilio Butragueño.
Pasemos ahora a hablar del equipo que sin dudas ha sido participe necesario de este "antes y después" de la selección española: el Valencia C.F, porque también víctima de esta crisis de futbolistas nacionales que vivía España, este sencillo equipo de la costa mediterranea decidió buscar habilidades en otros paises, como Claudio López (perdón), y claro, Pablo Aimar (2001). Aunque ya venían haciendo excelentes campañas desde 1999, alcanzando la final dos años consecutivos pero siendo derrotados en ambos encuentros.
España seguía intimidando en las Copas del Mundo, pero no mucho más que eso; con un Rául metido pero no decisivo, con jugadores creadores pero que no creaban nada, la selección española era más "furia" que nunca, porque lo que sabían hacer era correr detrás de la pelota durante 90 minutos y después, inevitablemente, caer fulminados por el rival.
Para la temporada 2005/06 y recién llegado del Zaragoza, el Valencia CF incorpora a David Villa, figura en su anterior equipo, dónde convirtió 40 goles en dos temporadas.
Ese mismo año se produce su debut en la selección absoluta, primero en las eliminatorias para el mundial 2006, dónde convirtió en su primer partido ante Ucrania dos goles -poca cosa-, uno de tiro libre y el otro de penal. Aquí se produce el quiebre y aquí comienza una nueva etapa de la selección española; comienza le etapa en la cual cuenta con un jugador polivalente, rápido, completo, con igual o mejor pie que Rául y que además es inteligente. David "El Guaje" Villa posee habilidad de delantero de referencia, pero también de extremo, como segunda punta y como volante creador, porque es rápido para irse de la defensa y dar el último pase a quien esté ingresando al area.
El Guaje obliga al mediocampo español a jugar para adelante, obliga a los defensores a subir hasta la mitad de la cancha, porque empuja y porque busca penetrar en el rival. España ya no necesita correr como loca o abusar de los centros, porque con Villa cuenta con la posibilidad de jugar sin delantero de referencia (aunque Torres cumplía esa función).
Con un Raúl en retirada y una españa de recambio, con muchachos de las generaciones más recientes en el campo de juego y especialmente con dos centrocampistas creadores -Xavi y Andrés- El Guaje puede desplegar todo su juego, todo su pie, su habilidad para plantarse en cualquier zona del terreno de juego, irse de su marcador y dejar mal parado a todo el equipo rival, para de esta forma buscar el remate, el pase cruzado, la diagonal o el mano a mano. Todas estas son sus especialidad, es decir, es bueno en todo lo que un delantero tiene que ser bueno, por eso España podía jugar tranquila, porque estaba él allá arriba, cumpliendo la función que fuese necesaria, en el momento necesario.
Nunca antes había sucedido algo así en la selección; antes se necesitaban por lo menos tres jugadores para que realicen lo que ahora Villa efectúa con total normalidad, naturaleza y parecía que cada vez mejor.
El Guaje explotó en el mundial 2010, con golazos, siendo uno de los goleadores, pero además un asistente. Al principio "La Roja" no encontraba el camino, pero él se lo construía, sólo necesitaba el balón en sus pies y espacio para abrirlo y a por toda la escuadra.
Pero no debemos olvidar el mudial del 2006, porque ya se veía que España no sería la misma, se notaba que había un jugador distinto, un tipo completo y que realmente causaba daño.
"Basta de retórica" era el pedido popular de los hinchas españoles; basta de toque y repliegue, a por ellos; y David Villa lo entendió mejor que nadie, le cambió la cara al fútbol español para siempre, aún cuando Torres desapareció y tuvieron que recurrir a Cesc como falso 9, él estaba allí, en un extremo, como segunda punta o creador, demostrando que se podía ser español, rápido, hábil y eficaz.